Dormir poco, mal o a deshoras nos predispone a enfermar

Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale han descubierto que el éxito del sistema inmune del organismo cuando tiene que luchar contra una enfermedad depende de su ciclo circadiano de 24 horas, es decir, del reloj biológico. Y que, por lo tanto, a ciertas horas del día somos más vulnerables al ataque de los virus y las bacterias.

“La gente sabe intuitivamente que, cuando alteran sus patrones del sueño, por ejemplo porque se despiertan a media noche o porque se acuestan muy tarde, están más predispuestos a enfermar” asegura Erol Fikring, epidemiólogo y coautor del estudio que publica la revista Inmunity.

En sus experimentos revelaron que, en ratones, el reloj circadiano controla el nivel de actividad de un gen del sistema inmune que responde a la presencia de virus y bacterias. Cuando más se expresa este gen (TLR-9), mejor se enfrenta al organismo a las infecciones. Y si se administra una vacuna en el momento de máxima actividad de TLR9, la inmunización también resulta mucho más efectiva.

Según Fikrig, de los resultados se deduce que interrumpir nuestro horario normal, y por tanto alterar el ritmo circadiano, por ejemplo pasando una noche en blanco, nos hace más vulnerables a la invasión de virus y bacterias. Y que el jet lag, que se produce cuando viajamos a través de varias franjas horarias, también nos predispone a contraer gripes, resfriados y otras infecciones.

Por otra parte, analizar cuáles son los “picos” de actividad del gen a lo largo del día (y la noche) en diferentes individuos podría dar lugar a estrategias terapéuticas diseñadas para optimizar la respuesta inmune y proteger a los pacientes en el momento en que son más vulnerables. De momento, se sabe que entre las 02:00 y las 06:00 de la madrugada las infecciones son más graves y el riesgo de mortalidad resulta mayor, sobre todo en unidades de cuidados intensivos (UCis) en hospitales. Evitando la luz artificial para respetar el sueño de los enfermos en estas unidades, y eliminando el ruido a ciertas horas, podrían evitarse muchas complicaciones, concluye Fikring.

 

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Las noches de insomnio podrían fomentar el uso excesivo de Facebook durante el día, según un estudio

Unos investigadores hallaron que menos sueño se vinculaba con una conducta más distraída y con la navegación en la computadora

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La falta de sueño podría ser el motivo de que alguien pase tanto tiempo en Facebook durante el día, sugiere una investigación reciente.

Los autores del estudio siguieron a 76 estudiantes universitarios durante siete días, y encontraron que dormir poco se vinculaba con unas actividades en línea más frecuentes, como navegar por Facebook.

“Cuando uno duerme menos tiende a distraerse más”, dijo en un comunicado de prensa de la Universidad de California la investigadora líder, Gloria Mark, profesora de informática de la universidad, en Irvine. “¿Si uno se distrae, qué hace? Va a Facebook. Es leve, es fácil y uno está cansado”.

“Ha habido muchos estudios sobre cómo la tecnología afecta al sueño. Hicimos lo contrario: observamos cómo la duración del sueño influye sobre la utilización de la tecnología de la información”, explicó Mark.

El estudio encontró un vínculo directo entre la falta de sueño a largo plazo, un declive en el estado de ánimo y una mayor utilización de Facebook. También halló que mientras menos dormía la gente, más cambiaba su atención entre distintas pantallas de computadora, lo que sugiere que se distraían con mayor facilidad.

Pero los investigadores solo hallaron una asociación entre las horas de sueño y las actividades diurnas en línea, sin probar causalidad.

Mark presentará los hallazgos en la Conferencia sobre la Interacción entre Computadoras y Humanos ACM en San José, California, en Mayo. Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

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El insomnio crónico puede incrementar un 45% el riesgo de sufrir un infarto

El índice de masa corporal y presión arterial son dos factores altamente correlacionados con este trastorno

Un grupo de investigadores noruegos ha encontrado indicios de que el insomnio crónico podría incrementar un 45% el riesgo de sufrir un infarto en el corazón. El estudio se basa en una muestra de 52.610 hombres y mujeres que contestaron a un cuestionario por escrito en el que se les preguntó con qué frecuencia tuvieron dificultad para dormirse, con qué frecuencia se despertaron y no pudieron volver a dormir, y con qué frecuencia se despertaron con la sensación de que habían dormido mal.

Se les hizo un seguimiento durante 11 años y, después de ajustar los resultados por centros de salud y distintos factores de estilo de vida, encontraron que los sujetos que tienen dificultades para conciliar el sueño pueden ver incrementado un 45% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. El porcentaje desciende al 30% en las personas con problemas para permanecer dormido y al 27% en el caso de aquellos que se despertaron cansados.

Los investigadores no tuvieron en cuenta la apnea del sueño -que está asociada con la enfermedad cardiovascular-, pero valoraron el índice de masa corporal y presión arterial, dos factores altamente correlacionados con este trastorno.

“Este es sólo un estudio. Se necesitan más para tratar de explicar los mecanismos que subyacen a estas asociaciones, que no están claras”, reconoce el autor principal del informe, el doctor Lars E. Laugsand de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología.

 

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Usar demasiado los medios sociales podría alterar su sueño, según un estudio

Cuanto más tiempo pasaban los adultos jóvenes en internet, más difícil era que estuvieran bien descansados, según los investigadores

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Los adultos jóvenes que pasan demasiado tiempo en Facebook, Twitter e Instagram podrían pagar por ello el precio de dormir mal, según sugiere una nueva investigación.

“Se trata de una de las primeras evidencias de que el uso de los medios sociales realmente puede alterar el sueño”, comentó la autora principal, Jessica Levenson, investigadora posdoctoral en psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en un comunicado de prensa de la universidad.

Su equipo examinó el uso de los medios sociales y los problemas de sueño de casi 1,800 estadounidenses de 19 a 32 años de edad.

En promedio, los participantes dijeron que habían pasado 61 minutos al día en los medios sociales y que habían visitado sitios web de medios sociales 30 veces a la semana. Casi el 30 por ciento de los participantes también dijeron que sufrían de problemas para dormir.

Aunque el estudio no pudo demostrar que hubiera una relación causal, el equipo de Levenson halló que las personas que pasaban más tiempo en los medios sociales cada día tenían el doble de probabilidades de tener problemas para dormir que los que pasaban menos tiempo en los medios sociales.

Las personas que entraban en los medios sociales más a menudo durante la semana también tenían el triple de probabilidades de tener problemas para dormir que los que entraban con menos frecuencia, halló el estudio.

Los hallazgos, que aparecen en línea como adelanto a la publicación de la edición impresa de abril de la revista Preventive Medicine, sugieren que los médicos deberían preguntar sobre los medios sociales cuando evalúen los problemas de sueño en los adultos jóvenes, afirmaron los investigadores.

Los adultos jóvenes encuestados en el estudio “son, se podría decir, la primera generación que crece con los medios sociales”, indicó Levenson.

El autor principal del estudio, el Dr. Brian Primack, afirmó que hay una serie de maneras en las que navegar demasiado por los medios sociales podría dificultar que se duerma bien por la noche.

Por ejemplo: podría reemplazar al sueño, como cuando alguien se queda hasta tarde usando los medios sociales; podría provocar la activación emocional, mental o física, como cuando se discute con alguien, o la luz brillante que emiten los dispositivos podría alterar los ritmos circadianos del cuerpo.

Algunos adultos jóvenes quizá usen también los medios sociales para pasar el tiempo cuando no pueden dormir o volver a dormirse, indicó Primack, que dirige el Centro para la Investigación sobre los Medios de Comunicación, la Tecnología y la Salud de la universidad.

“La dificultad para dormir podría llevar a un aumento del uso de los medios sociales, lo que a su vez podría llevar a tener más problemas de sueño”, dijo. “Este ciclo podría ser particularmente problemático con los medios sociales, porque muchos de ellos ofrecen un tiempo de pantalla interactivo que es estimulante y gratificante, y, por tanto, potencialmente perjudicial para el sueño”.

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Más evidencia de que el alcohol impide un buen sueño

Sobre todo entre los que beben más, la última copa de la noche podría llevar al insomnio, afirman investigadores

Tal vez sea mejor que prescinda de esa copa antes de acostarse, sugiere un estudio reciente.

Investigadores japoneses informan que el alcohol impide las funciones restauradoras del sueño.

Los hallazgos de un estudio con diez estudiantes universitarios de sexo masculino aparecen en línea y en la edición impresa de noviembre de la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

El efecto del alcohol sobre el sueño parece relacionarse con una alteración de la función del sistema nervioso.

Normalmente, cuando la gente duerme de noche, “el sistema nervioso parasimpático, responsable de las actividades de ‘descanso y digestión’, domina al sistema nervioso simpático, responsable de las actividades de estimulación”, explicó en un comunicado de prensa de la revista Yohei Sagawa, médico del departamento de neuropsiquiatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Akita. “Deseábamos investigar cómo el alcohol puede cambiar esta relación complementaria”.

Para lograrlo, Sagawa y colegas dieron a los voluntarios del estudio distintos niveles de alcohol: 0 gramos (el grupo de control), 0.5 gramos (dosis baja) y 1.0 gramo (dosis alta), antes de que los participantes se fueran a dormir, en tres ocasiones distintas.

Usando electrocardiogramas, los investigadores se enfocaron entonces en la relación entre la variabilidad de la tasa cardiaca del corazón de los voluntarios y su sueño. El equipo halló que el alcohol aumentaba la tasa cardiaca e interfería con las funciones restauradoras del sueño, y mientras más alcohol bebían los participantes, mayor era el efecto.

“Aunque la primera mitad del sueño tras la ingesta de alcohol parece buena en el EEG, el resultado de la evaluación sobre el sistema nervioso autonómico muestra que beber lleva al insomnio y no a un buen sueño”, dijo Sagawa.

El efecto sobre los bebedores habituales podría ser incluso peor, señaló uno de los coautores del estudio.

“El estudio actual evalúa los efectos agudos tras una sola dosis de alcohol, y halló una consecuencia negativa de salud subsiguiente”, apuntó en el comunicado de prensa Seiji Nishino, director del Laboratorio del Sueño y la Neurobiología Circadiana de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford en La Jolla, California. “Muchos sujetos beben alcohol de forma habitual, y si la reducción de la actividad nerviosa parasimpática durante el sueño ocurre de forma crónica, las consecuencias negativas para la salud podrían ser mucho mayores y podrían inducir varias enfermedades”.

“Generalmente se considera que tomarse una copa podría ayudar a dormir, sobre todo a comenzar a dormir”, añadió Nishino. “Esto podría ser verdad para algunas personas que ingieren poco alcohol. Sin embargo, debe señalarse que ingerir grandes cantidades de alcohol interfiere con la calidad del sueño y el papel restaurador del sueño”.

 

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¿Tiene que mejorar su memoria? Asegúrese de dormir bien

Dormir toda la noche ayuda a las personas a afianzar lo que aprenden, afirman unos investigadores

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Dormir bien toda la noche puede ayudarle a recordar nuevos rostros y nombres, informan unos investigadores.

Los investigadores mostraron 20 fotografías de rostros con sus correspondientes nombres a 14 voluntarios que tenían entre 20 y 29 años de edad. Doce horas más tarde, se mostraron las fotografías a los participantes de nuevo, y se les preguntó si los rostros y los nombres se correspondían.

La prueba se llevó a cabo dos veces: una vez después de que los participantes habían dormido hasta ocho horas, y una vez con un día de actividades regulares de por medio. Tras dormir, los participantes emparejaron correctamente un 12 por ciento más de caras y nombres.

Ni la duración ni la profundidad del sueño de los participantes influyeron sobre su capacidad de emparejar rostros y nombres, pero se necesita más investigación para averiguar si esos factores son importantes, según los autores del estudio, que aparece en una edición reciente de la revista Neurobiology of Learning and Memory.

“Sabemos que el sueño mejora a muchos distintos tipos de memoria. Aunque un par de estudios han observado cómo las siestas podrían afectar nuestra capacidad de aprender nuevos rostros y nombres, ningún estudio anterior había observado el impacto del sueño de toda una noche entre el momento del aprendizaje y el de la prueba”, comentó en un comunicado de prensa del Hospital Brigham and Women’s de Boston la autora para correspondencia del estudio, Jeanne Duffy. Duffy es neurocientífica asociada de la división de trastornos del sueño y circadianos del hospital.

“Hallamos que cuando los participantes tuvieron la oportunidad de dormir toda una noche, su capacidad de identificar correctamente el nombre asociado con la cara (y su confianza en sus respuestas) mejoró de forma significativa”, afirmó.

Los hallazgos sugieren que dormir bien toda una noche tras aprender cosas nuevas podría ayudar a las personas a retener más de esa nueva información, según los investigadores. Este estudio observó a adultos jóvenes, pero los autores desean llevar a cabo estudios similares con personas de todas las edades, incluyendo a adultos mayores.

“El sueño es importante para aprender nueva información. A medida que la gente envejece, es más probable que contraigan perturbaciones y trastornos del sueño, lo que podría a su vez provocar problemas con la memoria”, planteó Duffy. “Al abordar los problemas del sueño, quizá podamos afectar la capacidad de las personas de aprender cosas a todas las distintas edades”.

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El sueño adicional podría ayudar a aguantar el dolor, según un estudio

Dormir diez horas por la noche redujo la sensibilidad de las personas a los estímulos dolorosos

Dormir más mejora la alerta diurna y reduce la sensibilidad al dolor en los adultos sanos, según un nuevo estudio de tamaño reducido.

La investigación incluyó a 18 voluntarios con privación leve del sueño que pasaron cuatro noches en que durmieron el tiempo normal para ellos o en que alargaron su periodo de sueño a diez horas por noche. El grupo de sueño extendido durmió, en promedio, 1.8 horas más por noche que el grupo de sueño normal.

Las pruebas mostraron que el aumento en el tiempo de sueño por noche se asoció con una mayor alerta diurna y menos sensibilidad al dolor.

El tiempo que las personas en el grupo de sueño extendido podían mantener el dedo en una fuente de calor aumentó en un 25 por ciento, hallaron los investigadores. Ese aumento es mayor que el hallado en un estudio anterior en que los participantes tomaron 60 miligramos del analgésico codeína antes de someterse a la misma prueba de sensibilidad al dolor.

El estudio, que aparece en la edición de diciembre de la revista Sleep, es el primero en mostrar que extender el sueño en las personas ligeramente privadas del sueño reduce su sensibilidad al dolor, apuntaron los investigadores en un comunicado de prensa de la Academia Americana de Medicina del Sueño (American Academy of Sleep Medicine). Este hallazgo y otros anteriores sugieren que la falta de sueño aumenta la sensibilidad al dolor.

“Nuestros resultados sugieren la importancia de un sueño adecuado en varias afecciones de dolor crónico o en la preparación para los procedimientos de cirugía electiva”, apuntó en el comunicado de prensa el autor líder Timothy Roehrs. “La magnitud de la reducción en la sensibilidad nos sorprendió, cuando se comparó con la reducción producida por tomar codeína”.

Aunque el estudio encontró una relación entre el sueño adicional y una menor sensibilidad al dolor, no demostró causalidad.

 

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4 trucos imprescindibles para combatir el insomnio

¿Hay algún método para combatir el insomnio? Si lo hay, ¿por qué tantos genios lo sufrían y a nadie se le ocurrió antes? El doctor Richard Wiseman, profesor de psicología en la Universidad de Hertfordshire y autor de libros como ‘Night School: Wake up to the power of sleep’ nos revela los principales trucos para que tus noches no acaben empalmando con el día, a menos que seas un ave nocturna.

informe21.com

Existe la creencia de que las personas más prolíficas y talentosas tienen más propensión a padecer insomnio, y de hecho, desde escritores hasta políticos y brillantes inventores como Edison vivían desvelados. Dickens incluso tenía su propio método para provocar el sueño, que se basaba en salir a caminar por la noche, aunque era frecuente que al alba siguiese dando vueltas.

Según los médicos, dormir pocas horas nos hace menos creativos y más desmemoriados, a pesar de que Napoleón Bonaparte, famoso insomne, tuviera una memoria prodigiosa y llegase a trabajar hasta tres días seguidos sin echar una cabezada, para desgracia de sus hombres de confianza, que seguro acabaron cargando con la misma depresión suicida que su líder.

Porque uno de los efectos más lamentables de no dormir, por encima de la dificultad para concentrarse, es que agudiza la tristeza y el mal carácter, lo que ha acabado conduciendo a la depresión, la locura o el suicidio tanto a insignes como anónimos.

1. Evita los smartphones y otros aparatos

Al parecer nuestro cerebro confunde el haz luminoso azul que proyectan los dispositivos con la luz solar, por eso te mantiene alerta. El doctor Wiseman aconseja apagar el iPad al menos una hora antes de irte a la cama: “Usar unos diez minutos el smartphone equivale a una hora de largo paseo bajo el sol. ¿Te irías a dormir después de una caminata así? En mitad de la noche nos despertamos y pensamos: ‘Eh, voy a mirar mi twitter o el correo, nos inunda la luz azul y luego creemos que podremos dormir fácilmente, pero no es así”.

No obstante, no siempre es negativo. Según el psicólogo, el efecto de la luz azul puede combatir el ‘jet lag’: “Para equilibrar los ritmos circadianos cuando nos encontramos en una nueva zona horaria la luz azul de los ordenadores o móviles es estupenda, porque nos hace estar más alerta por la noche”, afirma.

2. Lleva una rutina nocturna

Por la mañana acostumbramos a tener hábitos como darnos una ducha o salir a correr. Dormir plácidamente también requiere entrenamiento: se recomienda, por ejemplo, no beber alcohol unas horas antes de acostarse, ya que uno cae como un tronco en la cama pero no descansa profundamente.

Si tenemos en cuenta que los ciclos de sueño duran 90 minutos podemos amanecer con mayor energía si aprendemos a despertarnos al final de uno de ellos

Al menos borracho pegas ojo, dirán aquellos a los que las preocupaciones acostumbran a quitarles el sueño. Ante eso, un dicho japonés: si hay solución para tu problema, ¿de qué te preocupas? Y si no la hay, de nuevo, es tonto angustiarse. Lo único que conseguirás es que la mañana te encuentre irritado y enredado en el mismo entuerto. Por eso el psicólogo recomienda lo mismo que Julie Andrews a los hijos del General Von Trapp: gotas de lluvia y pequeños gatitos… Vaya, que tengamos pensamientos positivos, y si no es así, al menos contemos ovejas o repasemos el alfabeto. ¿Y si ni siquiera eso funciona? Entonces, dice Wiseman, levántate y haz algo, lo que sea para que tu mente no vincule la cama con la angustiosa vigilia.

3. Aprovecha para relajarte

Hay quien se pone ansioso si se despierta en plena noche y cree que es incapaz de poder dormirse de nuevo; sin embargo, estos desvelos son completamente normales. Se debe a que nuestro sueño se divide en dos etapas: la primera acaba cuatro horas después de quedarnos dormidos, luego nos despertamos y volvemos a sumirnos en el sueño. Y esto ocurre desde tiempos muy antiguos, como explica el historiador Roger Ekirk, quien señala que estos dos ciclos se vieron alterados cuando el alumbrado llegó a las casas en el siglo XVIII.

Piénsalo de esta manera, la noche es el único momento en el que puedes disfrutar del silencio, como si el tiempo se detuviese por unas horas. Disfruta de este limbo nocturno para meditar.

Tomar una taza de café justo antes de una siesta de 25 minutos actúa como un despertador natural y evita que te pases durmiendo, que tampoco es bueno

4. La regla de los 90 minutos

Es el tiempo que dura cada ciclo de sueño, que comprende cuatro etapas superficiales y una quinta llamada REM donde dormimos profundamente y soñamos. La idea es tener en cuenta estos 90 minutos y tratar de espabilarnos justo cuando acaba un ciclo para amanecer llenos de energía, cosa que no ocurre cuando nos desvelamos en mitad de una pesadilla.
¿Sabemos dormir ‘bien’ la siesta?

Es uno de los placeres en el que los españoles somos reyes absolutos, tanto que incluso internacionalizamos la palabra. Pero, ¿somos tan expertos ‘siesteros’ como creemos? Según Richard Wiseman, el secreto para que el sueñecito de después de comer sea reparador es que no pase de 20 o 30 minutos. E incluso una cabezada de 5 minutos tiene increíbles efectos en nosotros, como potenciar nuestra creatividad y concentración. Y no es baladí: una investigación realizada nada menos que por la NASA reveló que los pilotos que dormían una siesta de 25 minutos estaban un 35% más alerta que los que no lo hacían, y que hasta razonaban mejor.

Un truco que propone el psicólogo es, aunque parezca paradójico, tomar una taza de café antes de echar una cabezadita, porque para cuando el estimulante haga su efecto ya habrán transcurrido esos deliciosos 25 minutos y nos despertaremos naturalmente.

Aunque también pueden inventar su propio método de acuerdo a lo que más sopor les provoque, como grabar y ver en bucle competiciones de ciclismo que pasan a la hora de la siesta en la televisión, escuchar la radio o hacer crucigramas.

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Aprender mientras se duerme: ¿Una nueva forma de hacer multitareas?

Los estudiantes que mejoran sus hábitos de sueño podrían mejorar su rendimiento académico, aseguran investigadores

Las personas podrían aprender mientras duermen, mejorando dramáticamente la memoria en algunos casos, sugiere un estudio reciente.

Aunque los efectos sobre la memoria varían mucho y no se comprenden bien, investigadores de la Universidad Estatal de Michigan dijeron que sus hallazgos refuerzan la necesidad de dormir bien de noche, algo que alrededor de 63 por ciento de los estadounidenses no hacen, según la U.S. National Sleep Foundation.

“Especulamos que quizás estemos investigando una forma aparte de memoria, distinta de los sistemas tradicionales de memoria”, señaló en un comunicado de prensa de la universidad la investigadora líder Kimberly Fenn, profesora asistente de psicología. “Hay evidencia sustancial de que durante el sueño el cerebro procesa información sin la conciencia, y esta capacidad podría contribuir a la memoria durante la vigilia”.

Los investigadores estudiaron a más de 250 personas y hallaron que algunos tenían una mejora significativa en la memoria, mientras que otras no experimentaban ningún cambio. Sin embargo, hallaron que la mayoría de participantes mostraban mejora.

Se necesita más investigación para explorar si esta potencial capacidad de memoria podría o no mejorar el rendimiento académico, apuntaron los autores del estudio en el comunicado de prensa.

“Simplemente mejorar el sueño podría potencialmente mejorar el rendimiento en el aula”, concluyó Fenn.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Journal of Experimental Psychology: General.

 

 

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Cítricos ante el estrés y el insomnio

by insomnio on 09/11/2015

in Dormir

 

Cítricos ante el estrés y el insomnio

eldiario.ec

El aroma de los cítricos es tan rico como sus beneficios en la salud y sobre todo contra el insomnio.

Para empezar, la nutricionista dietista Denisse Benincaza hace una introducción de cómo se aprovechan más los cítricos.

Es preferible, argumenta, hacerlo en su forma natural y no en jugos, ya que allí por lo general tienen un alto contenido de azúcares o carbohidratos y además se pierden algunos de los nutrientes como la fibra, la cual es ideal para promover la salud cardiovascular y además ayuda a la prevención del estreñimiento.

EL AROMA. Pero también hay quienes por medio de sus esencias logran resultados que benefician a las personas que padecen de insomnio.

Lo hacen por medio de las cáscaras. Las esencias obtenidas por presión de las cáscaras de los cítricos poseen un color intenso debido a las cumarinas que contienen; se trata de unos compuestos calmantes del sistema nervioso y relajantes.

Están indicadas para casos de estrés leve, agitación, hiperactividad e insomnio de conciliación.

CONTRAINDICACIONES. Ahora bien, hay que tener en cuenta que estas moléculas también son fotosensibilizantes.

Por este motivo su uso está contraindicado si se va a hacer una exposición intensa al sol (paseo por la naturaleza, día en la playa, sesión de rayos UVA, entre otras).

Pasadas seis horas tras la aplicación o la ingestión este riesgo desaparece. Los aceites esenciales obtenidos a partir de las hojas de los cítricos, como el naranjo amargo, tienen un color transparente y contienen otro tipo de sustancias aromáticas denominadas estrés terpénicos.

Estos activos actúan como antiinflamatorios, analgésicos y antiespasmódicos.

Es muy común que formen parte de la formulación de preparados destinados a tratar diversos tipos de dolores como pueden ser una migraña o una colitis espasmódica.

Igualmente pueden utilizarse como calmantes y relajantes del sistema nervioso, con una potencia de acción superior a la de las cumarinas, dijo Alfredo Quevedo, naturópata, experto en aroma terapia.

OTROS BENEFICIOS. La doctora Benincaza también hace referencia a otros beneficios positivos y directos de los cítricos en la salud.

Estos en su forma natural nos pueden aportar diferentes vitaminas, minerales y antioxidantes para mantener el bienestar de nuestro cuerpo.

Se conoce que los cítricos son una excelente fuente de vitamina C; sin embargo, contienen una variedad de nutrientes que son esenciales para nuestro cuerpo tales como el fósforo, magnesio, vitaminas B, calcio, potasio, entre otros, dijo la profesional.

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