Salud y Sueño ***

 

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domingo 15 de marzo de 2009

La falta de sueño podría aumentar el riesgo de diabetes

Un estudio encontró que dormir menos de seis horas por noche aumentó las probabilidades

(FUENTE: American Heart Association, news release, March 11, 2009)

MIÉRCOLES, 11 de marzo (HealthDay News/Dr. Tango) -- Dormir bien de noche podría ayudar a reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, según investigadores.

Se mostró que las personas que dormían en promedio menos de seis horas durante la semana de trabajo durante varios años tenían casi cinco veces más probabilidades de desarrollar la enfermedad que los que en promedio dormían entre seis y ocho horas, según una investigación que se tiene programado presentar el miércoles en la conferencia de la American Heart Association en Palm Harbor, Florida.

"Este estudio respalda la creciente evidencia de la asociación entre un sueño inadecuado y problemas de salud. En el ambiente clínico, se debe evaluar el sueño como parte de las consultas de rutina en todo el ciclo de vida", afirmó en un comunicado de prensa emitido por la asociación la autora principal del estudio Lisa Rafalson, profesora asistente de investigación de la Universidad de Buffalo, en Nueva York.

El estudio, en que 1,455 personas reportaron sobre sus hábitos de sueño, comparó sus niveles de glucosa en ayuno durante un periodo de seis años. Los resultados se basaron en ajustes hechos por la edad, el índice de masa corporal, las concentraciones de glucosa e insulina, la tasa cardiaca, la presión arterial alta, los antecedentes familiares de diabetes y los síntomas de depresión.

El estudio no encontró diferencias significativas en los niveles de glucosa en ayuno o el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 entre los que dormían en promedio entre seis y ocho horas durante los días de semana y los que en promedio dormían más de ocho horas.

"Esperamos que nuestros hallazgos impulsen investigación adicional sobre esta área tan compleja del sueño y la enfermedad", señaló Rafalson.

http://healthfinder.gov/

 

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sábado 14 de marzo de 2009

Los pacientes de insomnio podrían estar afectados durante algún tiempo

Un estudio halla que los problemas de sueño graves con frecuencia permanecen durante un año o más

(FUENTE: JAMA/Archives journals, news release, March 9, 2009)

MIÉRCOLES 11 de marzo (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio reciente halla que el insomnio es una afección persistente en muchas personas.

Investigadores canadienses hallaron que cerca del 75 por ciento de los que padecían de insomnio experimentaban la afección durante al menos un año y que cerca de la mitad lo hacía durante tres.

Durante un intervalo de tres años, los investigadores evaluaron la persistencia del insomnio, la remisión y el relapso en 388 personas de edad promedio cercana a los 45. Compararon a 269 pacientes de síntomas de insomnio con 119 personas que tenían lo que llamaron síndrome de insomnio, es decir, síntomas de insomnio al menos tres noches a la semana durante al menos un mes, que causa agotamiento sustancial o somnolencia diurna.

"De la muestra del estudio, el 74 por ciento informó sobre insomnio durante al menos un año y el 46 por ciento informó sobre persistencia de la misma durante los tres años de duración del estudio", escribieron los investigadores de la Universidad Laval de Québec.

Los pacientes de síndrome de insomnio presentaron mayor persistencia del índice de insomnio (66.1 por ciento) que los que tenían síntomas (37.2 por ciento). Cerca del 54 por ciento de todos los participantes del estudio estaban en remisión del insomnio, aunque el 26.7 por ciento de ellos con el tiempo tuvo una recaída.

De las 269 personas que tenían síntomas de insomnio al comienzo del estudio, el 38.4 por ciento se clasificó como buenos durmientes luego de un año, el 48.7 por ciento continuaba con los síntomas y el 12.9 por ciento tenía síndrome de insomnio. De las 119 personas que tenían síndrome de insomnio al comienzo del estudio, el 17 por ciento se clasificó como buenos durmientes luego de un año, el 37 por ciento continuaba con los síntomas de insomnio y el 46 por ciento continuaba teniendo síndrome de insomnio.

Los hallazgos fueron publicados en la edición del 9 de marzo de los Archives of Internal Medicine.

"Este estudio ofrece evidencia preliminar para entender mejor el curso natural del insomnio", escribieron los autores. "Hacen falta más estudios, sin embargo, para identificar factores moderados y mediadores de persistencia, remisión y relapso".

Según la información de respaldo del estudio, cerca del 30 por ciento de los adultos informa sobre síntomas de insomnio y entre el 6 y el 10 por ciento cumplen con los criterios de diagnóstico para un trastorno de insomnio. Entre los factores de riesgo del estudio se encuentran ser mujer, de mayor edad, tener ansiedad o depresión, y experimentar dolor. El insomnio se ha relacionado con la depresión, la hipertensión, la discapacidad, el ausentismo laboral y costos elevados de atención de la salud.

http://healthfinder.gov

 

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Trastornos del sueño Las alteraciones más frecuentes.

Dres. Alattar M, Harrington J, Mitchell C, Sloane P
SIIC

Journal of the American Board of Family Medicine 20(4):365-374, 2007

El sueño es un fenómeno fisiológico restaurativo y esencial. Los trastornos del sueño se han relacionado con alteraciones cognitivas, disminución del rendimiento laboral y accidentes de tránsito. Son comunes en los adultos, en especial en los ancianos, y entre ellos se encuentran el insomnio, la somnolencia diurna (SD), el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS) y el síndrome de las piernas inquietas (SPI). Debido a su impacto en la calidad de vida, los profesionales tratantes deben estar al tanto de estas alteraciones frecuentes.

Una proporción importante de los adultos (43%) manifiesta SD, que interfiere con sus actividades diarias. En general, esta alteración es causada por un trastorno del sueño o por el descanso inadecuado, que se manifiesta por somnolencia y menor energía durante el día.

Por su parte, el insomnio se caracteriza por la dificultad para conciliar o mantener el sueño, lo cual provoca la SD. El insomnio de conciliación se asocia con depresión o ansiedad, síndrome de desgaste profesional, o con algún trastorno primario del sueño como el SPI. El despertar nocturno repetido refleja la alteración de los mecanismos normales del sueño que, por lo general, son causados por trastornos clínicos como la artritis o el SAOS.

El SAOS es frecuente en la población general. Los ronquidos y jadeos o la dificultad respiratoria nocturna, junto con la SD, son signos claros de este síndrome. Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad, las obstrucciones de la vía aérea orofaríngea, la edad avanzada, el sexo masculino, la hipertensión arterial y las enfermedades cardíacas. Es importante su diagnóstico precoz.

La incidencia del SPI en la población general varía entre 2.5% y 15%, con aumento hacia la vejez. Este síndrome es molesto y en general se produce durante el reposo, se asocia con mal estado de salud, estadio final de la insuficiencia renal crónica, depresión, embarazo, déficit de hierro, neuropatías periféricas, cafeína y alcohol.

La prevalencia y naturaleza de los trastornos del sueño en la atención primaria aún no han sido evaluadas en profundidad. En el presente estudio, los autores intentaron identificar los distintos factores de salud y demográficos asociados con estas alteraciones en la población adulta.

Material y métodos

Los sujetos fueron reunidos en 5 centros en Carolina del Norte, EE.UU. La recolección de los datos se realizó a lo largo de 1 mes y consistió en un cuestionario de 4 páginas, que incluyó datos demográficos y de salud.

Resultados

Durante la recolección de datos, se presentaron 2 963 pacientes elegibles, de los cuales 1 935 (65.3%) completaron todo el cuestionario y fueron incluidos en el estudio. De estos 1 935, sólo 1 no completó las preguntas relacionadas con los trastornos del sueño, por lo cual fueron incluidos 1 934 pacientes. El 68% de los participantes fueron mujeres, con 58% de raza blanca. Más del 30% manifestó un estado de salud regular; aproximadamente el 20% eran fumadores.

Los trastornos del sueño fueron comunes a lo largo del estudio: más de la mitad de los pacientes refirió haber experimentado SD al menos 1 vez por semana y 37% adormilarse durante las actividades diarias. Más del 25% de los participantes comunicó haber tenido SPI al menos 1 vez a la semana, 33% manifestaron tener ronquidos y 13%, síntomas de apnea. Más de un tercio de los sujetos refirieron tener insomnio.

La frecuencia de los síntomas relacionados con los trastornos del sueño varió significativamente con la edad. Los pacientes más ancianos manifestaron con mayor frecuencia somnolencia diurna. Por el contrario, el insomnio, los ronquidos y los episodios de apnea fueron manifestados en su mayoría por adultos jóvenes. No se registró una diferencia estadísticamente significativa entre los pacientes más jóvenes y los más ancianos con respecto al SPI.

Cada uno de los 6 trastornos del sueño (somnolencia durante las actividades diurnas, adormilarse durante las actividades diarias, síntomas de SPI, ronquidos, apnea del sueño e insomnio) estuvieron asociados con la calidad del sueño en general; además, cada uno se relacionó con otras alteraciones del sueño.

Distintas variables demográficas y de salud estuvieron asociadas con diversos síntomas de trastornos del sueño. Los pacientes más ancianos fueron más propensos a adormilarse durante las actividades diarias a presentar ronquidos, apnea del sueño o insomnio, en tanto que las mujeres manifestaron menos ronquidos o apnea del sueño, pero mostraron mayor predisposición a tener insomnio. Con respecto a las diferencias raciales, los latinos presentaron menos somnolencia, SPI o ronquidos que los individuos caucásicos. Los participantes que calificaron su salud como regular o mala mostraron mayores probabilidades de presentar cualquiera de los 6 trastornos del sueño.

Los pacientes con índice de masa corporal elevado tuvieron 2 veces mayor riesgo de presentar ronquidos y apnea del sueño; también SPI e insomnio, pero no tan elevado. Los sujetos con enfermedades cardíacas mostraron mayor riesgo de somnolencia o de adormilarse durante las actividades diarias, de presentar SPI e insomnio. Los pacientes con cáncer tuvieron mayor riesgo de insomnio. Los participantes fumadores presentaron con mayor frecuencia SPI, insomnio, apnea del sueño y adormecimiento durante las actividades diarias.

Discusión

Los resultados de este estudio confirman que las molestias relacionadas con el sueño son de alta prevalencia en los pacientes en la atención primaria; así, la prevalencia observada fue del 13% a 55%. La presente investigación aportó detalles adicionales acerca del rango de las molestias relacionadas con el sueño y sus factores de riesgo. Los pacientes con mayor riesgo de presentar trastornos del sueño son aquellos que tienen dolor, alteraciones mentales, mal estado de salud en general, enfermedades cardíacas y diabetes. Así, los sujetos con lumbalgia, artritis o algún otro dolor articular y rigidez tienen mayor predisposición a presentar alteraciones relacionadas con el sueño.

Este hallazgo se correlacionó con los de otros autores que enunciaron la asociación existente entre el dolor y los trastornos del sueño. En este estudio, se señaló mayor riesgo de SAOS en pacientes con dolor musculoesquelético, quizá por la dependencia a la medicación opioide.

Por su parte, los trastornos mentales se asociaron de manera significativa con las alteraciones del sueño, un hallazgo que se correspondió con estudios previos. La relación entre la depresión y los trastornos del sueño es tan fuerte que constituye uno de los criterios diagnósticos para la depresión mayor.

Las enfermedades vasculares y respiratorias contribuyen a la presencia de trastornos del sueño y pueden ser exacerbadas por éstos. El SAOS es un factor de riesgo para hipertensión arterial. Asimismo, se encuentran asociaciones entre enfermedad cardíaca y el SPI y la SD.

Los síntomas inespecíficos de la SD y el insomnio afectaron al 55% y 34% de los pacientes encuestados, respectivamente; cifras similares a otros estudios.

Un tercio de los pacientes de este ensayo presentó síntomas del SPI, cifra superior a la informada por otros autores, lo cual refleja que quizá otros profesionales no diagnostican este síntoma. Debido a esto, es importante su detección por parte de los médicos de cabecera.

Conclusión

El método utilizado en este estudio fue diseñado para identificar la prevalencia de trastornos del sueño que sugirieran diagnósticos específicos, como SAOS o el insomnio. Como sucede con cualquier método eficaz de pesquisa, es probable que no todos los pacientes con alguno de estos síntomas presente algún criterio diagnóstico para los síndromes mencionados. Además, las respuestas positivas a estos ítem deberían ser el inicio de las determinaciones diagnósticas.


Enviado por Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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