Relaciona los sueños con el proceso de aprendizaje

Written by post on April 23rd, 2010 in Dormir.


Los sujetos que soñaron con un videojuego lo jugaron mejor la segunda vez

Por Randy Dotinga
Reportero de Healthday

JUEVES, 22 de abril (HealthDay News/DrTango) — Hace mucho que los humanos intentan averiguar por qué soñamos. En años recientes, investigaciones controvertidas han sugerido que procesamos nuestras memorias soñando. Ahora, un estudio reciente sugiere que los sueños también tienen que ver con el aprendizaje al procesar lo que acabamos de experimentar.

Investigadores encontraron que las personas que soñaban sobre un videojuego de laberinto que acababan de jugar jugaban mejor la próxima, en comparación con los que no se soñaron con el juego.

“Hay partes del cerebro que en realidad reproducen la memoria de caminar por el laberinto, y eso mejorará la memoria y llevará a un mejor rendimiento”, aseguró el coautor del estudio Robert Stickgold, director del Centro de sueño y cognición de la Facultad de medicina de la Harvard.

Los sueños siempre han fascinado a la gente. “Comenzamos hace unos miles de años, pensando que eran mensajes de Dios”, contó Stickgold. “Luego llegó Freud, y dijo que eran mensajes de nuestro pernicioso e inmoral subconsciente”.

Luego, los científicos pensaban que los sueños eran “activaciones al azar de nervios en el tallo cerebral”, dijo Stickgold. Ahora, señaló, “comenzamos a decir que a un nivel, como más o menos hemos sabido siempre, hacen algo con nuestra memoria”.

En el nuevo estudio, que aparece en la edición en línea del 22 de abril de la revista Current Biology, los investigadores pidieron a 99 sujetos que jugaran un videojuego en que tenían que encontrar el camino en un laberinto con la ayuda de una descripción tridimensional del mismo.

Entonces, los participantes se quedaron despiertos durante dos horas, o tomaron una siesta. Jugaron el juego del laberinto una vez más cinco horas más tarde.

Cuatro participantes reportaron haber soñado con el laberinto durante la siesta. Estuvieron entre los que más mejoraron cuando jugaron el luego del laberinto por segunda vez, al mejorar diez veces más que los demás que tomaron siesta.

Entonces, los que tuvieron sueños, ¿aprendieron mientras soñaban? No está completamente claro cómo los sueños están conectados con la experiencia de jugar el juego del laberinto, pero Stickgold piensa que “el proceso de sueño refleja un tipo de actividad cerebral subyacente” que determina “lo que significa la experiencia de aprendizaje, aprendiendo cómo hacerlo mejor”.

Hay otro misterio: ¿por qué soñaron con el laberinto tan pocas personas? Menos del diez por ciento de los que tomaron siestas lo hicieron. En comparación, apuntó Stickgold, cerca del 86 por ciento de los que jugaron un juego de carreras de esquí en los Alpes soñaron con éste.

Tal vez el juego “no sea suficientemente rico o atractivo”, comentó. Dijo que investigaciones futuras tratarán de averiguar el por qué.

Pero por ahora, al menos un investigador del cerebro familiarizado con el estudio se mostró poco impresionado con los hallazgos.

“No hay evidencia convincente de que el sueño tenga ningún efecto sobre la consolidación de la memoria”, señaló Irwin Feinberg, profesor residente que estudia el sueño en la Universidad de California, en Davis. El sueño no es claramente necesario para que la gente recuerde cosas, apuntó.

Pero Stickgold dice que eso es una incomprensión de su investigación. “Nadie en el campo sugiere que hay que dormirse para aprender cosas o retener memorias”, enfatizó.

healthfinder.gov

La Salud de tu Bebé

Dormir menos causa arrugas y sobrepeso

Written by post on April 18th, 2010 in Dormir.

Revela estudio de la Universidad Columbia que dormir bien, al menos 8 horas, además de darnos luz y belleza nos ayuda a evitar subir de peso de forma natural

NUEVA YORK, Estados Unidos, abr. 12, 2010.-Lo que llaman beauty sleep o dormir para mantenerse bello no es un mito. Las personas que duermen al menos 8 horas tienden a tener arrugas menos pronunciadas en el rostro y en el cuello que las que duermen 5 o 6 horas.

Científicamente, al dormir el cuerpo adopta una posición horizontal y su temperatura disminuye, esto provoca que la circulación aumente su flujo a todos los órganos para mantener el cuerpo calido. Por eso, a veces, las mejillas de las personas cuando duermen están sonrosadas, radiantes.

El brillo de las personas que duermen bien se atribuye a que el cuerpo cuando duerme suda más y esto mantiene hidratada la cara.

Cuando el ciclo de dormir entra en etapas profundas, surge la hormona que ayuda a restaurar y reconstruir tejidos  óseos y musculares. La producción de células se incrementa y las células de la piel se regeneran más rápido en la noche que durante el día.

Dormir sin interrupciones renueva y rejuvenece porque frena la actividad mental en el cerebro que controla las emociones, toma decisiones e interactúa socialmente.

Pero dormir bien, al menos 8 horas seguidas, además de darnos luz y belleza nos ayuda a evitar subir de peso de forma natural porque al dormir, uno también quema calorías.

Las personas que duermen poco o padecen insomnio tienden a engordar más y en muchos casos corren el riesgo de volverse obesos, ya sean adultos y niños.

Investigadores de la Universidad Columbia en Nueva York condujeron un estudio que demostró que las personas que durmieron seis horas cada noche tuvieron 23% más de riego de volverse obesas que las que durmieron entre 7 y 9 horas. Las personas que durmieron 5 horas mostraron un riego de 50% y las que durmieron 4 o menos horas un riesgo de 73% de desarrollar obesidad.

¿Qué vincula la falta de sueño con la obesidad?

Privar al cuerpo de dormir afecta dos hormonas fundamentales para balancear las cantidades de comida que ingerimos. Una es la Leptina que producen las células de grasa e indican al cerebro que deje de comer. La otra es la llamada Ghrelin que se produce en el estomago y en el intestino delgado indicando al cerebro que continué comiendo.

Los estudios muestran que los niveles de Leptina son más bajos y los de Ghrelin más altos en las personas que duermen poco. En pocas palabras, entre menos duerme uno más hambre tiene y más horas despierto son también más horas disponibles para comer.

Un factor importante es que cuando disminuye el nivel de Leptina, el cerebro considera que el cuerpo está hambriento y responde desacelerando el metabolismo y quemando por consecuencia menos calorías.

No dormir las horas necesarias para restaurar el cuerpo y la mente engorda e incluso pone a muchos en el umbral de la obesidad.

Al volverse obesas, las personas tienden a desarrollar insomnio y otras enfermedades del sueño como la apnea.

Los médicos recomiendan:

* Hacer ejercicio para que el cuerpo duerma bien
* Dormirse una hora antes de lo acostumbrado
* Tomar un baño antes de meterse a la cama
* Mantener la habitación fresca y oscura

Remedios naturales como la melatonina, 4 horas antes de dormir, son recomendables así como alimentos y hierbas que relajan e inducen sueño tales como avena, leche, plátanos y té de manzanilla y de valeriana.

esmas.com

Frases sobre El Amor


Un estudio halla que a los adolescentes tardan unos cuantos minutos más en quedar dormidos.

Por Dennis Thompson
Reportero de Healthday

JUEVES, 15 de abril (HealthDay News/DrTango) — Los padres que se preocupan porque su hijo adolescente no duerma si juega un videojuego violento justo antes de irse a la cama podrían hacerlo sin necesidad.

Un estudio reciente halla que los adolescentes que jugaron un videojuego popular, “Call of Duty 4: Modern Warfare” tardaron apenas un poco más en quedarse dormidos que los que vieron un documental.

Un informe sobre el hallazgo aparece en la edición del 15 de abril de la Journal of Clinical Sleep Medicine.

Investigadores australianos hallaron que les tomó a los adolescentes 7.5 minutos en promedio quedarse dormidos luego de usar el juego de video, sólo un poco más que los tres minutos que les tomó quedarse dormidos luego de ver La marcha de los pingüinos, ganadora de un premio Óscar, en DVD.

Los que usaron el juego de video solo estuvieron un poco menos adormilados que los que vieron el documental después de cada actividad, aunque mostraron un aumento ligero en la alerta cognitiva. Los investigadores no hallaron diferencias significativas en la excitación psicológica entre los dos grupos y ambos durmieron normalmente.

Sin embargo, los adolescentes usaron el juego en condiciones muy estrictas, que podrían ser muy distintas de las que se presentan en el hogar, explicó Michael Gradisar, investigador líder y catedrático principal de psicología clínica infantil de la Universidad Flinders de Adelaida.

“Los adolescentes únicamente jugaron el videojuego durante cincuenta minutos y una sola noche”, aclaró Gradisar. “A pesar de hallar que estaban mentalmente estimulados durante el juego de video, me parece que la ‘dosis’ de cincuenta minutos fue demasiado baja para tener ramificaciones importantes sobre el sueño”.

El corto tiempo también evitó que los niños se involucraran demasiado en la acción. “La limitación de cincuenta minutos no le permitió a los adolescentes invertir emocionalmente en el juego”, advirtió Gradisar. “Por eso, si el personaje moría, no les importaba”.

Los investigadores aseguraron que el estudio no recibió fondos de la industria de los juegos de video.

En la investigación participaron 13 niños entre los 14 y los 18 años que normalmente se quedaron dormidos en menos de quince minutos.

Los adolescentes estuvieron acostados debajo de las cobijas conectados a electrodos y con las luces bajas y se les pidió que vieran el documental o usaran el juego durante apenas cincuenta minutos antes de irse a dormir. El período de cincuenta minutos se eligió porque es el tiempo máximo de juego continuo recomendado por el vendedor de juegos Sony Corp., según el estudio. Una semana después, los mismos adolescentes volvieron a realizar la otra tarea que no hicieron la vez anterior.

Once de los niños tardaron más en quedar dormidos luego de usar el juego de video que después de ver el documental, mientras que dos se quedaron dormidos más rápidamente. Cuatro adolescentes se durmieron viendo el documental, una película lenta y tranquila que se eligió para contrastar con el frenesí del juego de video.

Siete de los adolescentes aseguraron a los investigadores que se sintieron menos somnolientos después de usar el juego de video que después de ver el documental, mientras que cuatro indicaron tener el mismo nivel de somnolencia y dos se sintieron menos somnolientos después de ver la película. Cuando los adolescentes durmieron, los investigadores hallaron que todos durmieron normalmente con las cantidades correctas de sueño de movimiento ocular rápido (MOR) y sueño de ondas lentas.

“Estos resultados son un poco sorprendentes en cuanto a que la actividad estimulante antes de irse a la cama no alteró los patrones de sueño establecidos de los adolescentes. Estas son buenas noticias para los padres”, aseguró Cheryl K. Olson, codirectora del Centro de Salud Mental y Medios del Hospital General de Massachusetts en Boston.

Sin embargo, Olson anotó que el estudio no reflejó la realidad de la vida adolescente, en la que varios medios están compitiendo por la atención de los niños.

“El estudio se realizó en condiciones estrictamente controladas que descartan otras maneras en las que los medios podrían alterar el sueño”, dijo. “Otros estudios han mostrado problemas con los niños que usan los medios en lugar de dormir. Sacrifican el sueño para pasar más tiempo frente al televisor, usando juegos o enviándose mensajes con sus amigos”.

Gradisar estuvo de acuerdo y anotó que se puede esperar que muy pocos adolescentes cumplan con el límite de cincuenta minutos por su propia cuenta.

“Hallamos que los adolescentes de nuestro estudio estaban menos somnolientos luego de usar el juego de video, frente a los que vieron el documental, lo que sugiere que si estuvieran por su cuenta, habrían elegido continuar usando el juego, lo que habría retrasado su oportunidad de comenzar a dormir”, dijo.

Los adolescentes también podrían jugar por más tiempo si usan el mismo juego más de una noche porque harán una inversión emocional más alta en el juego a medida que su personaje avanza en la historia, agregó.

“Entonces, yo creo que la moraleja de este estudio, sobre todo para los padres, es que se debe moderar el uso de juegos de video de los adolescentes”, opinó Gradisar.

healthfinder.gov

Controla tu peso sanamente sin dañar tu metabolismo

Porqué las mujeres son más propensas al insomnio

Written by post on March 21st, 2010 in Dormir, Insomnio.

Las hormonas sexuales son la clave de la propensión al insomnio de las mujeres. En qué momento aparecen los trastornos del sueño, porqué y cómo controlarlos

Esta comprobado que los cambios físicos y hormonales impactan en la calidad del sueño. De hecho, la población femenina presenta más fases de sueño ligero y dos veces más de sueño profundo que los hombres. Estas diferencias se hacen evidentes bajo ciertas circunstancias.

Según explica la endocrinóloga María Alejandra Rodríguez Zía, en el caso de las mujeres y específicamente en relación con las hormonas sexuales, hay dos tipos de hormonas que comienzan a disminuir en el organismo a partir aproximadamente de los 40 años.

“Con el comienzo del climaterio, que es alrededor de tres a cinco años antes de la menopausia, ya comienza una descenso de progesterona, y eso puede alterar un poco el carácter, la ansiedad, la irritabilidad y puede empezar a ayudar al mecanismo de insomnio” , explica la Doctora Zía.

Una vez que va apareciendo la menopausia, en cambio, la hormona que comienza a faltar es el estradiol, la hormona sexual que determina la libido, la lubricación vaginal, que hace que el calcio en los huesos disminuya y que produce con su ausencia sofocones y sudoración.

“Todo eso se puede revertir porque hoy lo podemos tratar” , cuenta la profesional. Una de las opciones para calmar las consecuencias de la menopausia y el climaterio es el reemplazo hormonal. Así, al reemplazar las hormonas que comienzan a desaparecer por otras bioidénticas mediante parches o gels, los síntomas de esta etapa disminuyen.

LATAM: Reporte

http://www.publimetro.cl

Los niños de uno a tres años reponen fuerzas y mejoran el almacenamiento de la memoria a corto plazo

La siesta durante la infancia es fundamental, sobre todo en los tres primeros años. En este periodo, el niño adquiere las bases necesarias para aprender de forma adecuada nuevos conocimientos y relacionarse con el mundo que le rodea. Esta pausa ayuda al cerebro a retener la información. Así lo certifican investigadores del Departamento de psicología de la Universidad de Arizona, en EE.UU., que concluyen que las siestas son una parte integral del aprendizaje de los más pequeños. Este trabajo se une a otros que ya destacaban cómo descansar durante el día reactiva y agudiza la mente.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 1 de marzo de 2010

Más allá de curar el cansancio prolongado, el sueño facilita el almacenamiento de la memoria a corto plazo y deja espacio para nueva información. En los niños de uno a tres años, además, una siesta durante el día aumenta las posibilidades de alcanzar un nivel avanzado para discernir lo importante de lo irrelevante. Ésta es una de las conclusiones que se extraen de un trabajo estadounidense presentado en la reciente reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAC), celebrada en San Diego (EE.UU.). Los investigadores analizaron las respuestas (mediante expresiones faciales) de niños de 15 meses de ambos sexos ante frases que habían oído con anterioridad, tras dormir o no unas horas.

Los niños que durmieron una siesta aprendieron una oración o las relaciones entre diferentes frases. Por el contrario, quienes no durmieron, no reconocieron las frases que habían escuchado antes. Los pequeños que dormitaron fueron capaces de generalizar su conocimiento de la estructura de la oración y predecir una nueva frase. Esto sugiere que la siesta favorece el aprendizaje abstracto, es decir, la capacidad de detectar el patrón general de una nueva información (después de una frase, viene otra).

Si bien es conocida la importancia de estimular a lactantes y niños pequeños mediante la lectura, también es conveniente hablarles y exponerles a un amplio abanico de palabras. Estos estímulos deben llevarse a cabo, según los científicos, en un contexto bien regulado en el ciclo diario. Los investigadores aseguran que su trabajo es la primera demostración de que los niños, como los adultos, necesitan dormir para transformar el conocimiento en pensamientos abstractos.

Reponer fuerzas

Además de estos beneficios neurocognitivos, las siestas proporcionan, al acelerado desarrollo físico e intelectual de los niños en esta etapa, el tiempo de descanso necesario para reponer fuerzas. También ayuda a que los menores no lleguen a estados exagerados de agotamiento y tengan dificultades para dormir por la noche. Se ha confirmado que la siesta en la infancia reduce la hiperactividad y la ansiedad en los niños.

Las horas de sueño se limitan a medida que los pequeños crecen: un recién nacido puede dormir de 16 a 20 horas, que se reducen entre 10 y 13 en la etapa que comprende del año a los tres años. Estas necesidades no deben infravalorarse. La siesta diaria es imprescindible en determinadas franjas horarias. Cuando las horas necesarias no se cubren, los más pequeños pueden mostrar signos evidentes de fatiga o, incluso, problemas más sutiles que afectan al comportamiento y al rendimiento escolar.

Conseguir que el niño duerma

Para que un niño duerma la siesta en su primera infancia, hay que seguir una rutina tanto al acostarse por las noches como al dormir la siesta durante el día. Cuando se detecten señales de sueño (estar inquieto o frotarse los ojos), hay que llevarle a la cama para que sea consciente del acto de ir a dormir y concilie el sueño por él mismo. Generar un ambiente agradable (música suave, cuentos o canciones) puede ayudar.

La siesta no debe convertirse en una batalla, aunque se muestre resistencia a dormir, algo habitual a medida que crecen. Supone la oportunidad de realizar actividades más relajadas, como jugar con tranquilidad en su habitación o leer. Si se establece la rutina adecuada, descansar durante el día no tiene por qué interferir en las horas de sueño nocturnas. Está demostrado que dormir durante la tarde tranquiliza el estado de ánimo de los pequeños y facilita la conciliación del sueño por la noche. Al contrario, la fatiga extrema puede ser contraproducente y sobreexcitar tanto a los niños que, en este caso, la conciliación del sueño puede ser difícil.

MÁS BUENAS RAZONES

Aunque un reciente estudio sobre “Hábitos de lectura de niños y jóvenes de Cataluña”, llevado a cabo por el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil, asegura que el descanso después de comer no atrae a los más jóvenes -se sitúa justo por delante de ordenar la habitación, que es la última actividad preferida en un listado de nueve-, la mayoría de las investigaciones certifican los beneficios de la misma: la siesta reactiva y agudiza la mente.

Un trabajo llevado a cabo por la Universidad de Berkeley (EE.UU.), revela que una hora de siesta puede mejorar la inteligencia de las personas, ya que despeja la mente y favorece la capacidad de aprendizaje. Según los investigadores, dormir menos horas aletarga la mente. Una noche de insomnio desciende en casi un 40% la capacidad para retener nuevos datos. Los mismos investigadores ya habían corroborado esta afirmación en estudios anteriores.

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Written by post on February 15th, 2010 in Dormir.

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